domingo, 23 de mayo de 2010

La rebelión de las masas

La rebelión de las masas (publicado por primera vez en 1930 en Revista de Occidente) es el libro más importante y conocido de José Ortega y Gasset. En el libro se analizan diversos fenómenos sociales como el advenimiento de las masas al pleno poderío social, el "lleno", las aglomeraciones de gente y a partir de estos hechos, analiza y describe el concepto de lo que llama hombre-masa.

El hombre-masa es producto de una época que se caracteriza por la estabilidad política, la seguridad económica, el confort y el orden público. El mundo que rodea al hombre no le mueve a limitarse en ningún sentido sino que alimenta sus apetitos, que en principio pueden crecer de forma indefinida.

Según Ortega y Gasset, los elementos principales de la estructura psicológica del hombre-masa serían los siguientes:

Una impresión nativa y radical de que la vida es fácil, sin limitaciones trágicas. Por tanto cada individuo medio encuentra en sí una sensación de dominio y triunfo que, le invita a afirmarse a sí mismo tal cual es, a dar por bueno y completo su haber moral e intelectual, lo que le lleva a cerrarse, a no escuchar y por tanto intervendrá en todo imponiendo su vulgar opinión sin contemplaciones, según un régimen de “acción directa”.
La característica principal del hombre-masa consiste en que sintiéndose vulgar, proclama el derecho a la vulgaridad y se niega a reconocer instancias superiores a él.

Delante de una sola persona podemos saber si es masa o no. Masa es todo aquel que no se valora a sí mismo- en bien o en mal- por razones especiales, sino que se siente “como todo el mundo”, y, sin embargo, no se angustia, se siente a salvo al saberse idéntico a los demás.
Por otra parte, cuando Ortega habla de minorías, se refiere a aquel que se exige más que los demás, aunque no logre cumplir en su persona esas exigencias superiores. Por tanto, la división de la sociedad en masas y minorías excelentes no es una división en clases sociales, sino en clases de hombres.

El hombre integrante de la masa se cree que con lo que sabe ya tiene más que suficiente y no tiene la más mínima curiosidad por saber más. El hombre-masa es el hombre cuya vida carece de proyectos y va a la deriva. Por eso no construye nada, aunque sus posibilidades, sus poderes, sean enormes. Según Ortega:

La vida humana, por su naturaleza propia, tiene que estar puesta a algo, a una empresa gloriosa o humilde, a un destino ilustre o trivial.
El hombre-masa tiene varios rasgos: libre expansión de sus deseos vitales y una radical ingratitud hacia cuanto ha hecho posible la facilidad de su existencia. Es decir, sólo le preocupa su bienestar y al mismo tiempo es insolidario con las causas de ese bienestar. Uno y otro rasgo componen la psicología del niño mimado. El hombre-masa es el niño mimado de la historia.

El hombre-masa es incapaz de otro esfuerzo que el estrictamente impuesto como reacción a una necesidad externa. El centro del régimen vital del hombre-masa consiste en la aspiración a vivir sin supeditarse a moral alguna.
J.A.P

Bibliografía de Ortega y Gasset




TRABAJOS INCLUIDOS EN LAS "OBRAS COMPLETAS"

Tomo I

Artículos [1902-1913].
Glosas [1902].
La "Sonata de Estío" de don Ramón del Valle-Inclán [1904].
El poeta del misterio [1904].
"El rostro maravillado" [1904].
La ciencia romántica [1906].
Moralejas [1906].
Canto a los muertos, a los deberes y a los ideales [1906].
Sobre los estudios clásicos [1907].
Teoría del clasicismo [1907].
Viaje a España en 1718 [1908].
Pidiendo una biblioteca [1908].
Aulard: "Taine, Historien de la Révolution Française" [1908].
El sobrehombre [1908].
Meier-Graefe [1908].
Asamblea para el Progreso de las Ciencias [1908].
Algunas notas [1908].
Sobre una apología de la inexactitud [1908].
Una fiesta de paz [1909].
Unamuno, Europa, fábula [1909].
La teología de Renan [1910].
España como posibilidad [1910].
¿Una exposición de Zuloaga? [1910].
Nueva revista [1910].
La epopeya castellana, por Ramón Menéndez Pidal [1910].
Planeta sitibundo [1910].
Una polémica [1910].
Observaciones [1911].
Libros de andar y ver [1911].
Arte de este mundo y del otro [1911].
Alemán, latín y griego [1911].
Una respuesta a una pregunta [1911].
Psicoanálisis, ciencia problemática [1911].
Nuevo libro de Azorín [1912].
Sobre el concepto de sensación [1912].
Fiesta de Aranjuez en honor de Azorín [1913].
Vieja y nueva política [1914].
Meditaciones del "Quijote" [1914].
Artículos [1915].
La voluntad del barroco [1915].
Cuadros de viaje. ¡Se van, se van! [1915].
La guerra, los pueblos y los dioses [1915].
Personas, obras, cosas [1916].
Prólogo [1916].
Las ermitas de Córdoba [1904].
Las fuentecillas de Nuremberga [1906].
Sobre "El santo" [1908].
¿Hombres o ideas? [1908].
Renan [1909].
Al margen del libro "Colette Baudoche", de Maurice Barrès [1910].
Adán en el paraíso [1910].
Al margen del libro "Los iberos" [1909].
El "pathos" del sur [s/f].
La pedagogía social como problema político [1910].
Shylock [1910].
Viaje de España [1910].
Al margen del libro "A. M. D. G." [1910].
La estética de "El enano Gregorio el Botero [1911].
Problemas culturales [1911].
"La Gioconda" [1911].
Vejamen del orador [1911].
Del realismo en pintura [1912].
Los versos de Antonio Machado [1912].

Tomo II

El espectador-I [1916].
Confesiones de "El espectador" [1916].
Verdad y perspectiva [1916].
Nada "moderno" y "muy siglo XX" [1916].
Leyendo el "Adolfo", libro de amor [1916].
Horizontes incendiados [1916].
Cuando no hay alegría [1916].
Estética en el tranvía [1916].
La vida en torno [1911].
Tierras de Castilla [1911].
Tres cuadros del vino [1911].
Filosofía
Conciencia, objeto y las tres distancias de éste [1915].
Ensayos de crítica
Ideas sobre Pío Baroja [s/f].
Una primera vista sobre Baroja (Apéndice) [1910].
El espectador-II [1917].
Palabras a los suscriptores [1917].
Confesiones de "El espectador" [1917].
Democracia morbosa [1917].
Para la cultura del amor [1917].
La vida en torno [1917].
Muerte y resurrección [1917].
Ensayos de crítica [1917].
Azorín o primores de lo vulgar [1917].
El genio de la guerra y la guerra alemana [1915].
El espectador-III [1921].
Incitaciones
Leyendo "Le Petit Pierre", de Anatole France [1919].
Musicalia [s/f].
Notas de andar y ver:
De Madrid a Asturias o los dos paisajes [1915].
Arte:
Los hermanos Zubiaurre [1920].
Ensayos filosóficos (Biología y pedagogía):
El "Quijote" en la escuela [1920].
Meditación del marco [1921].
El espectador-IV [1925].
Incitaciones:
Elogio del "Murciélago" [1921].
Pepe Tudela vuelve a la mesta [1921].
Apatía artística [1921].
Dan-Auta (Cuento negro) [1922].
Carta a un joven argentino que estudia filosofía [1924].
Moralejas:
No ser hombre ejemplar [1924].
Esquemas de Salomé [1921].
Temas de viaje [1922].
Estudios filosóficos:
Las dos grandes metáforas [1924].
Al margen de los días:
Conversación en el "golf" o la idea del "dharma" [s/f].
El espectador-V [1926]:
Notas del vago estío [1925].
Vitalidad, alma, espíritu [1924].
Fraseología y sinceridad [s/f].
El espectador-VI [1927].
Dios a la vista [1926].
Sobre el fascismo [1925].
Destinos diferentes [1926].
En el desierto, un león más [1926].
Para un museo romántico [1922].
La interpretación bélica de la historia [1925].
Sobre la muerte de Roma [1926].
Nuevas casas antiguas [1926].
Meditación del Escorial [1915].
El espectador-VII [1930].
Hegel y América [1928].
Sobre la expresión, fenómeno cósmico [1925].
Cuadernos de bitácora:
La profundidad de Francia [1927].
El siglo XVIII, educador [1927].
El alpe y la sierra [1927].
El origen deportivo del Estado
El silencio, gran brahmán
Intimidades:
La Pampa... promesas [1929].
El hombre a la defensiva [1929].
El espectador-VIII [1934].
Abenjaldún nos revela el secreto (Pensamientos sobre África menor) [1927-1928].
Divagaciones ante el retrato de la Marquesa de Santillana [1918].
Para una ciencia del traje popular [1929].
Tiempo, distancia y forma en el arte de Proust [1923].
Egipcios [1925].
Revés del almanaque [1930].
Socialización del hombre [1930].

Tomo III

Artículos [1917-1920].
Don Gumersindo de Azcárate ha muerto [1917].
Estafeta romántica. Un poeta indo [1918].
Un libro sobre la filosofía del derecho [1918].
Una pérdida nacional: Nicolás Achúcarro [1918].
La muerte de Galdós [1920].
España y Europa. Eugenia de Montijo [1920].
España invertebrada. Bosquejos de algunos pensamientos históricos [1921].
Artículos [1923].
Pedagogía y anacronismo [1923].
Fe de erratas [1923].
Nueva fe de erratas [1923].
El tema de nuestro tiempo [1923].
Las ideas de León Frobenius [1924].
El deber de la nueva generación argentina [1924].
El sentido histórico [1924].
Diálogo sobre el arte nuevo [1924].
Ni vitalismo ni racionalismo [1924].
Las Atlántidas [1924].
Epílogo al libro "De Francesca a Beatrice" [1924].
Artículos (1925)
La resurrección de la mónada [1925].
Pleamar filosófica [1925].
La deshumanización del arte e ideas sobre la novela [1925].
Artículos [1926-1927].
La metafísica y Leibniz [1925].
Sobre una encuesta interrumpida [1926].
Para la historia del amor [1926].
Sobre un periódico de las letras [1927].
Charla, nada más [1927].
La política por excelencia [1927].
Dinámica del tiempo [1927].
Tierras del porvenir [1927].
El poder social [1927].
¿Cómo es Lawrence? [1927].
Espíritu de la letra [1927].
Orígenes del español [1927].
La forma como método histórico [1927].
Galápagos, el fin del mundo [1927].
Ética de los griegos [1927].
"El obispo leproso", nivela por Gabriel Miró [1927].
La querella entre le hombre y el mono [1927].
Para un libro no escrito [1927].
Un diálogo [1927].
Cuestiones novelescas [1927].
La inteligencia de los chimpancés [1927].
Góngora (1627-1927) [1927].
Sobre unas "Memorias" [1927].
Oknos el soguero [1924].
Mirabeau o el político [1927].

Tomo IV

Artículos [1929].
Sobre el vuelo de las aves anilladas [1929].
Kant. Reflexiones de centenario 1724-1924 [1924-1929].
Artículos [1930].
Vicisitudes en las ciencias [1930].
Por qué he escrito "El hombre a la defensiva" [1930].
No ser hombre de partido [1930].
La moral del automóvil en España [1930].
¿Por qué se vuelve a la filosofía? [1930].
La rebelión de las masas [1930].
Misión de la Universidad [1930].
Artículos [1931-1932].
Los "nuevos" Estados Unidos [1931].
¿Instituciones? [1931].
Para el "Archivo de la palabra" [1932].
Sobre los Estados Unidos [1932].
Goethe desde dentro [1932].
Pidiendo un Goethe desde dentro. Carta a un alemán [1932].
Goethe, el libertador [1932].
La poesía de Ana Noailles [1923].
Mauricio Barrès [1923].
Sobre el punto de vista en las artes [1924].
Para una topografía de la soberbia española. (Breve análisis de una pasión) [1923].
Para una psicología del hombre interesante. (Conocimiento del hombre) [1925].
Mallarmé [1923].
Cosmopolitismo [1924].
Reforma de la inteligencia (1) [1926].
El problema de China. Un libro de Bertrand Russell [1923].
Max Scheler. Un embriagado en esencias (1874-1928) [1928].
Sobre la sinceridad triunfante [1924].
Abejas milenarias [1924].
La "Filosofía de la historia" de Hegel y la historiología [1928].
Artículos [1933].
Sobre el estudiar y el estudiante (Primera lección de un curso) [1933].

Tomo V

En torno a Galileo [1933].
Artículos [1934-1935].
Sobre las carreras [1934].
Un rasgo de la vida alemana [1935].
Misión del bibliotecario [1935].
Artículos [1935-1937].
Lo que más falta hace hoy [1935].
La estrangulación de "Don Juan" [1935].
"Libros del siglo XIX": Guizot y la "Historia de la civilización en Europa" [1935].
Cuestiones holandesas [1936].
El derecho a la continuidad [1937].
En la muerte de Unamuno [1937].
Gracia y desgracia de la lengua francesa [1937].
Bronca en la física [1937].
Ensimismamiento y alteración [1939].
Ideas y creencias [1940].
En el centenario de Hegel [1931].
Miseria y esplendor de la traducción [1937].
Defensa del teólogo frente al místico [1929].
En el centenario de una universidad [1932].
Memorias de Mestanza [1936].
Artículos [1940-1941].
Vives [1940].
El intelectual y el otro [1940].
Apuntes sobre el pensamiento, su teurgia y su demiurgia [1941].
Estudios sobre el amor [1941].

Tomo VI

Historia como sistema [1941].
Del imperio romano [1940].
Teoría de Andalucía y otros ensayos [1942].
Introducción a un "Don Juan" [1921].
Paisaje con una corza al fondo [1927].
Corazón y cabeza [1927].
La percepción del prójimo [1929].
Guillermo Dilthey y la idea de la vida
Brindis [1917-1939].
En el banquete de la revista "Hermes" [1917].
En la fiesta del armisticio de 1918 [1918].
En un banquete en su honor en "Pombo" [1922].
En el P. E. N. Club de Madrid [1935].
En la Institución Cultural Española de Buenos Aires [1939].
Prólogos [1914-1943].
Ensayo de estética a manera de prólogo [1914].
A "Pedagogía general derivada del fin de la educación", de J. F. Herbart [1914].
A "Historia de la filosofía", de Karl Vorländer [1921].
A "Obras completas" de Sigmund Freud [1922].
A "Biblioteca de ideas del siglo XX" [1922].

1. A "Ciencia cultural y ciencia natural", de Enrique Rickert [1922].
2. A "Teoría de la relatividad de Einstein y sus fundamentos físicos", de Max Born [1922].
3. A "Ideas para una concepción biológica del mundo", de J. von Uexküll [1922].
4. A "La decadencia de Occidente", de Oswald Spengler [1923].
5. A "Geometrías no euclidianas", de Roberto Bonola [1923].

Propósitos [1923].
Introducción a una estimativa [1923].
A "La academia platónica", de Pablo Luis Landsberg [1926].
A "Psicología", de Francisco Brentano[1916].
A "Una punta de Europa", de Victoriano García Martí [1927].
A una edición de sus obras [1922].
A dos ensayos de historiografía [1935].
A un diccionario enciclopédico abreviado [1939].
A "Cartas finlandesas" y "Hombres del norte" de Ángel Ganivet [1940].
A "Viaje por los valles de la quina", de Paul Marcoy [1941].
A "Historia de la filosofía", de Émile Bréhier (Ideas para una historia de la filosofía" [1942].
A "Veinte años de caza mayor", del conde de Yebes [1942].
A "Aventuras del capitán Alonso de Contreras" [1942].

Tomo VII

Prospecto del Instituto de Humanidades [1948].
Enviando a Domingo Ortega el retrato del primer toro [1950].
Prólogo a "Teoría de la expresión", por Karl Bühler [1950].
Prólogo a "El collar de la paloma", de Ibn Hazm de Córdoba [1952].
Prólogo a "Introducción a las ciencias del espíritu", por Wilhelm Dilthey [1956].
El hombre y la gente [1957].
¿Qué es filosofía? [1958].
Idea del teatro (Una abreviatura) [1958].
Goya [1958].

Tomo VIII

Prólogo para alemanes [1958].
La idea de Principio en Leibniz y la evolución de la teoría deductiva [1958].
Meditación del pueblo joven [1958].
Velázquez [1959].
Paisaje de generaciones [1947].
Tabla de generaciones [1947].

Tomo IX

Una interpretación de la historia universal. En torno a Toynbee [1960].
Meditación de Europa [1960].
Otros escritos afines:
La sociedad europea [1941].
Tocqueville y su tiempo [s/f].
Vistas sobre el hombre gótico [s/f].
Algunos temas del "Weltwerkehr". [1954].
Origen y epílogo de la filosofía [1960].
Para los niños españoles [1965].
Boletín número 1 del "Instituto de Humanidades" [1965].
La caza y los toros [1960].
La caza solitaria [1945].
Borrador del epílogo para Domingo Ortega [s/f].
Notas para un brindis [s/f].
Sobre el libro "Los toros" [1943].
Pío Baroja: Anatomía de un alma dispersa [1964].
Vives-Goethe [1961].
Pasado y porvenir para hombre actual [1951-54].
Individuo y organización [1954].
Las profesiones liberales [1954].
Comentario al "Banquete" de Platón [s/f, ¿1946?].

Tomo X

Escritos políticos I [1908-1914].
Reforma del carácter, no reforma de las costumbres [1908].
Las dos Alemanias [1908].
La solidaridad alemana [1908].
La reforma liberal [1908].
La conservación de la cultura [1908].
Sobre el proceso de Rull [1908].
Sobre la pequeña filosofía [1908].
La moral visigótica [1908].
El cabilismo, teoría conservadora [1908].
De re política [1908].
Disciplina, jefe, energía [1908].
La cuestión moral [1908].
El recato socialista [1908].
Glosas a un discurso [1908].
Nuevas glosas [1908].
Tropos [1909].
Fuera de la discreción [1909].
Guerra con cuartel [1909].
Los problemas nacionales y la juventud [1909].
La ciencia y la religión como problemas políticos [1909].
Imperialismo y democracia [1910].
Catecismo para la lectura de una carta [1910].
Pablo Iglesias [1910].
Diputado por la cultura [1910].
Venerables ironías [1910].
La administración de las virtudes [1910].
Lerroux, o la eficacia [1910].
El lirismo de Montjuich [1910].
Sencillas reflexiones [1910].
La herencia viva de Costa [1911].
El caso Italia [1911].
Más sobre el caso Italia [1911].
De puerta de tierra [1912].
Ni legislar ni gobernar [1912].
Misceláneas socialistas I, II, III, IV, V [1912].
De puerta de tierra [1912].
Sencillas reflexiones [1913].
Competencia [1913].
De un estorbo nacional I [1913].
Socialismo y aristocracia [1913].
De un estorbo nacional I [1913].
Liga de Educación Política [1913].
Anotaciones sobre la guerra en forma de diario [1914].
La guerra y la destitución de Unamuno [1914].
La destitución de Unamuno [1914].
En defensa de Unamuno [1914].
Escritos políticos II [1915-1920].
"España" al lector y dice [1915].
La camisa roja. (Política de la neutralidad) [1915].
Contestando a "Azorín" [1915]
La nación frente al Estado. (Política de la neutralidad) [1915].
Nueva España contra vieja España [1915].
Política de la neutralidad [1915].
Un discurso de ida y vuelta [1915].
La Universidad de Murcia [1915].
Un buen discurso barroco [1915].
La fiesta del trabajo [1915].
Un discurso de resignación [1915].
Más literatura resignada [1915].
Ideas políticas [1915].
¡Libertad, divino tesoro! [1915].
Matonismo periodístico [1915].
Una manera de pensar [1915].
El gobierno que se ha ido [1915].
El gobierno que ha venido [1915].
El verano, ¿será tranquilo? [1917].
Los votos van al presidio [1917].
Hacia una mejor política [1917].
Localismo [1917].
Ideas [1917].
Hacia una mejor política [1917].
Comedia del libertino escrupuloso.
Hacia una mejor política [1917].
I. Política del "cuasi".
II. Un poco de sociología.
III. La guerra y la inercia política.
IV. Más, más ministros.
V. El hombre de la calle busca un candidato.
Idea de estas elecciones [1918].
El ayer y el hoy de las Juntas [1918].
Fabricantes de rencor [1918].
Albricias nacionales [1918].
Gobierno de reconstrucción nacional [1918].
Resumen de una historia [1918].
Diálogos superfluos [1918].
Los cazadores de pluma [1918].
La verdadera cuestión española [1918].
Política española [1918].
Falta una gran política española [1918].
El descrédito de un gobierno [1918].
La paz y España [1918].
En el momento de la paz [1918].
Crisis resuelta [1918].
Los momentos supremos [1918].
El momento actual es decisivo [1918].
Los señoritos de la regencia [1918].
La grave política de estos días [1918].
Anatomía de un discurso [1918].
La situación política [1918].
Por centésima vez [1919].
Sobre el estatuto regional [1919].
Balada de Boabdil La Chica [1919].
España y la Liga de Naciones [1919].
Feria de ambiciones [1919].
En 1919, "dictadura" es sinónimo de "anarquía" [1919].
Un problema de organización española [1919].
El problema agrario andaluz [1919].
Ni revolución ni represión [1919].
La censura negra y la censura roja [1919].
Un parlamento industrial [1919].
Del conflicto actual [1919].
La ilusión de los grandes partidos [1919].
Tartufo y compañía [1919].
Tartufo, chafado [1919].
La política inmediata [1919].
Política española [1919].
Estériles ilusiones [1919].
La fiesta de los ingenieros [1919].
1907-1919: palabras sin sentido [1919].
El momento político I [1919].
La discusión de actas en el Congreso [1919].
Del momento político [1919].
El momento político II [1919].
El momento político actual [1919].
Los viejos partidos se van... [1919].
Ante el movimiento social, I [1919].
El ex presidente escribe... [1919].
Ante el movimiento social, II, II y IV [1919].
En tiempo de lock-out [1919].
Las sesiones de estos días [1919].
La situación actual de España [1919].
Los crímenes sociales [1920].
Alrededor de un discurso [1920].
La polémica parlamentaria [1920].
El momento político-militar [1920].
La política del Gobierno [1920].
La situación político-militar [1920].
El momento español [1920].
Pascua y calvario [1920].
De la política actual [1920].
El confuso momento político [1920].
El señor Dato se encarga del poder [1920].
En el horizonte político [1920].
Breves reflexiones [1920].
A todos los trabajadores [1920].
El señor Dato, responsable de un atropello a la constitución [1920].
Pleitos periodísticos [1920].
El señor Dato y los periódicos [1920].
Sobre la Real Orden [1920].
La tintura de Llodio o el arcaísmo de un Decreto [1920].
El discurso del señor La Cierva [1920].
Política social [1920].
El momento político [1920].
Del momento político [1920].

Tomo XI

Escritos políticos III [1922-1933].
Imperativo de intelectualidad [1922].
Ideas políticas [1922].
Sobre la vieja política [1923].
Ideas políticas [1924].
Vaguedades [1925].
Hacia la reforma nacional [1925].
Entreacto polémico [1925].
Maura o la política [1926].
Dislocación y restauración de España [1926].
Selección [1926].
Señor don... [s/f].
Memorias de un político [1929].
Ligero comentario [1930].
Notas [s/f ¿1930?].
Sobre el poder de la prensa [1930].
Escritos políticos [1931-1933].
Agrupación al Servicio de la República [1931].
Declaraciones de don José Ortega y Gasset [1931].
Discurso en Segovia [1931].
Puntos esenciales [1931].
Prólogo sobre la censura del Conde [1931].
Antitópicos [1931].
Siguen los "problemas concretos": I. [1931].
Sobre la "frase huera" [1931].
Siguen los "problemas concretos": II [1931].
Adiós a los lectores de "El Sol" [1931].
La redención de las provincias y la decencia nacional. Artículos de 1927 y 1930.
Rectificación de la República. Artículos y discursos [1931].
Hacia un partido de la nación [1932].
Circular [1932].
Sobre una dimisión [1932].
Discurso de Oviedo [1932].
Sobre la razón suficiente [1932].
¿Por qué no probar a hacer bien las cosas? [1932].
Discurso sobre el Estatuto de Cataluña [1932].
Discurso de rectificación [1932].
Estos republicanos no son la República [1932].
Hay que reanimar a la República [1932].
Se anuncian unas Memorias [1932].
Sensaciones parlamentarias [1932].
Segunda intervención sobre el Estatuto Catalán [1932].
Por si sirve de algo [1932].
Memorias de quince meses [1932].
Manifiesto disolviendo la Agrupación al Servicio de la República [1932].
Carta [1933].
La necesaria experiencia del error [1933].
¡Viva la República! [1933].
En nombre de la nación, claridad [1933].

Tomo XII

Unas lecciones de metafísica [1932-1933].
Sobre la razón histórica [1944].
Investigaciones psicológicas [1982].
Para un diccionario filosófico [s/f].



TRABAJOS NO INCLUIDOS EN LAS "OBRAS COMPLETAS"

*

"Textos desconocidos de Ortega y Gasset". Ed. de Ricardo Senabre, en Letras de Deusto, 13.26 (1983): 211-219.
*

¿Qué es conocimiento? Ed. de Paulino Garagorri. Madrid: Alianza-Revista de Occidente, 1984.
*

Epistolario completo Ortega-Unamuno. Edición y notas de Laureano Robles Carcedo. Madrid: Orán/El Arquero, 1987.
*

"Sobre la fenomenología (inédito)". Revista de Occidente. 108 (1990): 13-28.
*

"Cartas inéditas de Araquitáin a Ortega". Ed. de Margarita Márquez Padorno y Juan F. Fuentes. Revista de Occidente 156 (?): 155-180.
*

Notas de trabajo. Epílogo. Ed. de José Luis Molinuevo. Madrid: Alianza-Fundación José Ortega y Gasset, 1994.
*

Cartas de un joven español: (1881-1908). Edición de Soledad Ortega. Madrid: El Arquero, 1991.


A.R.E y R.R.R

miércoles, 19 de mayo de 2010

ORTEGA Y GASSET


I. LA IDEA DE LA FILOSOFÍA

I.1. Rasgos de la filosofía
En su obra titulada "¿Qué es filosofía?" define esta disciplina como “el estudio radical de la totalidad del Universo”, y presenta algunos rasgos principales que, a su vez, permiten aclarar la definición citada.
a) Principio de autonomía: siguiendo a Descartes, Ortega mantiene que el filósofo no puede tomar prestadas las verdades conquistadas por otros saberes; al menos en lo relativo a las fundamentos de la investigación filosófica, debe admitir como verdadero sólo aquello que se le muestre a él mismo con evidencia. Y es precisamente este afán por la autonomía de la filosofía lo que llevará a nuestro filósofo a la búsqueda de un dato que presente evidencia absoluta, de una realidad primera y radical (el vivir) y le conducirá a cuestionar las creencias más elementales desde el punto de vista de la actitud natural, de la actitud espontánea que fluye en la vida.
b) Principio de pantonomía o universalismo: las ciencias (biología, física, química...) se interesan cada una de ellas por una parte de la realidad; la filosofía, sin embargo, lo hace por el todo, por el Universo en general, siendo éste la suma de “todo cuanto hay”, el conjunto de todas las cosas, tanto las existentes como las meramente pensadas, imaginadas o deseadas. Podría objetarse que al filósofo también le interesa la ética, la estética, la teoría del conocimiento, la antropología, y que para su estudio estas disciplinas acotan una parte de la realidad. Sin embargo, en cada uno de estas investigaciones “particulares”, el filósofo hace una valoración de la región del ser que le interesa (lo moral, lo bello, la verdad, el ser humano) y las estudia en relación con el conjunto de la realidad, con la totalidad; en este enmarcar una realidad particular en el conjunto en el que se inscribe, la filosofía descubre el sentido de las cosas, el ser presente en todas ellas. Esto quiere decir que para Ortega y Gasset la filosofía es lo que tradicionalmente se identifica con la ontología: el estudio del ser, en qué consiste el ser y las categorías principales del ser.
c) La filosofía es un conocimiento teórico: por ser conocimiento es un sistema de conceptos precisos, basados en el ejercicio de la razón y disciplinado mediante la fidelidad a la lógica y a las reglas de la argumentación (Ortega está en contra del misticismo), y por ser teórico es un saber ajeno a la preocupación por el domino técnico del mundo pues la filosofía no da reglas concretas para la transformación de la realidad y la construcción de objetos. Sin embargo, no hay que creer que esta “inutilidad” de la filosofía la haga poco importante; antes al contrario; Ortega presenta dos razones que convierten a la filosofía en un saber imprescindible: por un lado, intenta satisfacer una de las dimensiones más importantes e irrenunciables de la vida humana, como es el afán por el conocimiento, la búsqueda de la verdad sobre el mundo; además, la filosofía tiene lo que podríamos llamar “utilidad existencial”: como indica con frecuencia, el hombre es un náufrago perdido en la existencia y en este naufragio las teorías, particularmente las filosóficas, le permiten orientarse en la realidad.

I.2. El método de la filosofía: la intuición filosófica
En cuanto al método que se debe utilizar en las investigaciones filosóficas, de nuevo encontramos la influencia de Descartes, pero más aún de Edmund Husserl, el fundador de la fenomenología. Ortega considera que el conocimiento humano descansa en principios muy básicos que se alcanzan mediante actos simples de conocimiento a los que llama intuiciones; los ejemplos más sencillos de intuición se sitúan en el nivel de la intuición sensible o percepción; pero la intuición no se limita a la esfera de la percepción ni es por tanto sólo intuición sensible; también hay otros tipos de realidades u objetividades que pueden darse en persona, que pueden estar presentes ante la mirada del sujeto cognoscente. En este punto Ortega señala los límites del positivismo, heredero del empirismo: su comprensión de lo positivo, de aquello que realmente se da, es demasiado estrecha, al admitir como datos sólo los que se ofrecen a la percepción. Frente a este positivismo reivindica el “positivismo radical”. De este modo, dice Ortega, es posible la intuición o conocimiento inmediato de la verdad también en otros ámbitos, como el de las objetividades matemáticas, o del mundo de los valores y, por supuesto, respecto de los grandes temas de la filosofía. Existe por tanto lo que podríamos llamar “intuición filosófica”: intuición porque es un acto de conocimiento privilegiado, la presencia inmediata de la verdad, y filosófica porque la objetividad que en este acto se muestra es un sentido filosófico.

II. La nueva idea de Razón propuesta por Ortega: razón vital y razón histórica
Puesto que Ortega nos propone una modificación de la idea de ser, no es extraño que acompañe a esta propuesta la reivindicación de una nueva forma de conocer la realidad: la realidad primordial, la vida, sólo puede captarse adecuadamente mediante el recurso de la razón vital y de la razón histórica.
Ortega y Gasset llamó racio-vitalismo a su sistema filosófico. Es la filosofía que tiene como tema explícito la reflexión sobre la vida y el descubrimiento y explicación de sus categorías fundamentales. Con este título quiso separarse de los movimientos vitalistas más conocidos, particularmente del irracionalista propuesto por Nietzsche. Nuestro autor considera que carece de sentido rechazar la racionalidad humana pues es una dimensión básica e irrenunciable al estar incardinada en la vida humana y ser uno de sus instrumentos. El apetito de verdad y de objetividad forma parte de las inclinaciones más profundas del ser humano, así como nuestra predisposición a alcanzar dichos ideales mediante el ejercicio de la razón; además, con la razón construimos descripciones de la realidad que nos permiten orientarnos en la existencia: los sistemas de creencias hacen inteligible la realidad y permiten enfrentarnos al naufragio que invariablemente es la existencia. Pero ello no nos lleva de ningún modo al racionalismo pues la razón vital, a diferencia de la razón pura del racionalismo es capaz de recoger las peculiaridades y reclamaciones de la vida (la perspectiva, la individualidad, la historia, la vocación por la acción, la excelencia y la corporeidad...).
La razón vital conduce invariablemente a la razón histórica, puesto que la vida es esencialmente cambio e historia. La razón histórica tiene como objetivo permitirnos comprender la realidad humana a partir de su construcción histórica y de las categorías de la vida; con ella podemos superar las graves limitaciones de la razón fisico-matemática propuesta en la modernidad. La filosofía tradicional había defendido la existencia de la naturaleza humana, de un núcleo fijo, estático y esencial, y por lo tanto había entendido al hombre en términos semejantes a las cosas del mundo (en términos substancialistas). El concepto de razón pura y matematizante típico de la modernidad es la culminación de este punto de vista, pero, señala Ortega, este tipo de racionalidad ha tenido un éxito relativo pues con ella se han cumplido los ideales técnicos de la modernidad aunque no los morales y existenciales. La razón básica de este fracaso se debe a que esta idea de racionalidad típica de la Edad Moderna es adecuada para aprehender las cosas, pero no propiamente la realidad humana, pues el hombre no es una cosa más del mundo, ni tiene naturaleza ni un ser estático, sino temporalidad e historia. Ortega describe dos formas de dar cuenta de la realidad: explicamos una cosa cuando descubrimos las leyes cuantitativas a las que se somete; esta forma de comprensión es legítima cuando se aplica a los hechos y a las cosas, pero no cuando intentamos dar cuenta de los asuntos humanos. Entendemos algo cuando captamos el sentido presente en dicha realidad, y es esta la forma de comprensión adecuada para dar cuenta del mundo humano: el mundo humano no consta de hechos sino de sentidos. El sentido o significación de una acción o asunto humano se hace inteligible cuando lo relacionamos con las creencias, valoraciones, sentimientos y proyectos del individuo, grupo o comunidad en el que aparece dicha acción o asunto; la razón histórica es precisamente el instrumento que debemos utilizar para comprender los sentidos de la existencia humana. Para ello, la razón histórica se ha de referir a dimensiones del vivir como los sentimientos y proyectos del individuo o colectividad que queramos estudiar, y a las categorías, creencias y esquemas mentales que cada individuo, grupo o cultura ha utilizado para dar un sentido a su vida y enfrentarse al reto de la existencia. La razón histórica utiliza igualmente los recursos interpretativos que nos permite el enfoque historicista: el análisis de la biografía, la teoría de las generaciones y la comprensión de las distintas épocas que constituyen nuestro pasado y determinan nuestro presente.

RAQUEL MARTÍN BENÉITEZ

MÁS DE RUSSELL

El atomismo lógico
Esta escuela, representada por Russell, Moore y Wittgenstein, surge como una reacción contra el idealismo de Bradley, que presuponía una lógica monista en la que cada cosa está constituida por un conjunto de relaciones "internas" que ligan a todo el Universo el cual es un "Todo interdependiente", de manera tal que no es posible conocer una cosa sin tener conocimiento de todo el universo.
Cabe destacarse que Russell y Wittgenstein eran especialistas en lógica-matemática: el mundo está compuesto por múltiples individuos separados y a la vez relacionados entre sí.
El atomismo lógico y los hechos atómicos

El mundo se compone de átomos lógicos o elementos primarios.
Pero esto no es suficiente para caracterizar el mundo, éste es más bien un conjunto de hechos atómicos, o un conjunto de sucesos también aislados e independientes y no de objetos y cosas. Estoy no quiere decir que no haya "cosas" (compuestas de "átomos lógicos") pero, en sentido estricto, el mundo lo componen únicamente los hechos que suceden con o a esas cosas: como por ejemplo "esto es rojo" o "está nevando".
Wittgenstein desarrollará en Tractatus, la visión más acabada de la cuestión, puntualizamos a modo de síntesis:
El mundo es todo lo que acontece
• El mundo es la totalidad de los hechos, no de las cosas
• El mundo está determinado por los hechos y por ser todos los hechos
• Porque la totalidad de los hechos determina lo que sucede y también lo que no sucede
• Los hechos en el espacio lógico son el mundo
• Cualquier cosa puede suceder o no suceder y todo el resto sigue igual
Lo que acaece, el hecho, es la existencia de los hechos atómicos
El hecho atómico es la combinación de los objetos (entidades, cosas)
Es esencial a la cosa poder ser parte constitutiva de un hecho atómico
Cada cosa está en un espacio de posibles hechos atómicos. Puede pensarse ese espacio como vacío más no es posible pensar la cosa sin el espacio
El objeto es simple
Los objetos forman la substancia del mundo, por eso no pueden ser compuestos
Lo fijo, lo existen y el objeto son uno
El objeto es lo fijo, lo existente. Lo variable es la configuración.
La totalidad de los objetos existentes es el mundo

RAQUEL MARTÍN BENÉITEZ

miércoles, 12 de mayo de 2010

RUSSELL

Filósofo y matemático británico, galardonado con el premio Nobel, cuyo énfasis en el análisis lógico repercutió sobre el curso de la filosofía del siglo XX. Nacido en Trelleck (Gales), el 18 de mayo de 1872, Russell estudió en el Trinity College de la Universidad de Cambridge. Tras graduarse en 1894, viajó a Francia, Alemania y Estados Unidos, y luego fue nombrado miembro del consejo de gobierno del Trinity College. Desde muy joven mostró un acusado sentido de conciencia social; al mismo tiempo se especializó en cuestiones de lógica y matemáticas, áreas de las que dio conferencias en muchas instituciones de todo el mundo. Russell alcanzó el éxito con su primera gran obra Principios de matemáticas (1902), en la que intentó trasladar las matemáticas al área de la filosofía lógica y dotarlas de un marco científico preciso. Colaboró durante ocho años con el filósofo y matemático británico Alfred North Whitehead para elaborar la monumental obra Principia Mathematica Principios Matemáticos (3 volúmenes, 1910-1913), donde se mostraba que esta materia puede ser planteada en los términos conceptuales de la lógica general, como clase y pertenencia a una clase. Este libro se convirtió en una obra maestra del pensamiento racional. Russell y Whitehead demostraron que los números pueden ser definidos como clases de un tipo determinado, y en este proceso desarrollaron conceptos racionales y una anotación que hizo de la lógica simbólica una especialización importante dentro del campo de la filosofía occidental. En su siguiente gran obra, Los problemas de la filosofía (1912), Russell recurrió a la sociología, la psicología, la física y las matemáticas para refutar las doctrinas del idealismo, la escuela filosófica dominante en ese tiempo, que mantenía que todos los objetos y experiencias son fruto del intelecto; Russell, una persona realista, creía que los objetos percibidos por los sentidos poseen una realidad inherente al margen de la mente.

Russell condenó a ambos bandos en la I Guerra Mundial y por su posición íntegra fue encarcelado y privado de su puesto de trabajo en Cambridge. En la cárcel escribió Introducción a la filosofía matemática (1919), donde combina las dos áreas del saber que él consideraba inseparables. Después de la guerra visitó la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, y en su libro Práctica y teoría del bolchevismo (1920) mostró su desacuerdo con la forma en que allí se llevaba a cabo el socialismo. Consideraba que los métodos utilizados para alcanzar un sistema comunista eran intolerables y que los resultados obtenidos no justificaban el precio que se estaba pagando. Russell impartió clases en la Universidad de Pekín, en China, durante 1921 y 1922. Desde 1928 hasta 1932, tras regresar al Reino Unido, dirigió el Beacon Hill School, escuela privada y muy progresista donde se aplicaban innovadores métodos de enseñanza para niños. Desde 1938 hasta 1944 fue profesor en varias instituciones de los Estados Unidos. Allí escribió Historia de la filosofía occidental (1945). Sin embargo, la Corte Suprema de Nueva York le prohibió dar clases en el College de esta ciudad (ahora City College de la Universidad de Nueva York) por lo que consideraban sus ataques a la religión contenidos en textos como Lo que creo (1925) y su defensa de la libertad sexual, manifestada en Modales y morales (1929). Russell regresó a Inglaterra en 1944 y fue restituido en su puesto del Trinity College. Aunque abandonó el pacifismo para apoyar la causa aliada en la II Guerra Mundial, fue un ardiente y activo detractor de las armas nucleares. En 1949 el rey Jorge VI le otorgó la Orden al Mérito. Russell recibió en 1950 el Premio Nobel de Literatura y fue calificado como "un campeón de la humanidad y de la libertad de pensamiento". Encabezó un movimiento a finales de la década de 1950 que exigía el desarme nuclear unilateral del Reino Unido y fue encarcelado a los 89 años tras una manifestación antinuclear. Murió el 2 de febrero de 1970.

Además de sus primeros trabajos, Russell contribuyó al desarrollo del positivismo lógico, fuerte corriente filosófica durante las décadas de 1930 y 1940. El más importante pensador autriaco de aquellos tiempos, Ludwig Wittgenstein, que fue alumno de Russell en Cambridge, recibió su influencia en sus primeros estudios filosóficos por su original concepto del atomismo lógico. En su búsqueda de la naturaleza y límites del conocimiento, Russell desempeñó un gran papel en el resurgir del empirismo dentro del campo más amplio de la epistemología. En Sobre el conocimiento del mundo exterior (1926) e Investigación sobre el significado y la verdad (1962), intentó explicar todo el conocimiento objetivo como construido a partir de las experiencias inmediatas. Escribió, entre otros libros, El ABC de la relatividad (1925), Educación y orden social (1932), El impacto de la ciencia sobre la sociedad (1952), Mi desarrollo filosófico (1959), Crímenes de guerra en Vietnam (1967) y La autobiografía de Bertrand Russell (3 volúmenes, 1967-1969).
RAQUEL MARTÍN BENÉITEZ

domingo, 25 de abril de 2010

EL SUPERHOMBRE

El hombre es un ser incompleto, pues todo animal da lugar a algo superior. Es un puente entre el simio y el Superhombre, es algo que debe ser saltado, superado. El Superhombre es aquel ser que tiene una moral de nobles, es un noble, y acepta la voluntad de poder: es un hombre legislador, él crea sus propias normas, morales y de todo tipo, además es un hombre que somete las cosas a su voluntad, es un hombre vital: ama la vida y este mundo. Además es un ser que acepta el Eterno Retorno, pues cuando toma una decisión realmente la quiere tomar, y no se arrepiente de sus actos. Sabe que la vida es en parte dolor y en parte placer, pero no reniega de ello.
Nietzsche ve al niño como el verdadero superhombre, este que es inocente, cree en su propia moral, sigue sus propios valores.


El Superhombre(en alemán: Übermensch)es una persona capaz de generar su propio sistema de valores identificando como bueno todo lo que procede de su genuina voluntad de poder.

Una de las ideas que ha defendido con mayor interés, es que los valores tradicionales representados por el cristianismo someten a las personas más débiles a una "moralidad esclava", que no provocan en ellos más que un estado de resignación y conformismo hacia todo lo que sucede a su alrededor. Para él, esos valores tienen que desaparecer para que aparezcan otros nuevos que representen su prototipo de hombre ideal, al que él mismo llamó superhombre. Combate la moral impuesta por las religiones e impulsa una moral que surja desde lo más profundo de las personas.

Según Nietzsche, ese superhombre es seguro, independiente e individualista, y no se deja llevar por la multitud; al contrario de las personas débiles, que sólo se dejan llevar por las tradiciones y las reglas establecidas.

«Escuchad y os diré lo que es el superhombre. El superhombre es el sentido de la tierra. Que vuestra voluntad diga: sea el superhombre el sentido de la tierra. ¡Yo os conjuro, hermanos míos, a que permanezcáis fieles al sentido de la tierra y no prestéis fe a los que os hablan de esperanzas ultraterrenas! Son destiladores de veneno, conscientes o inconscientes. Son despreciadores de la vida; llevan dentro de sí el germen de la muerte y están ellos mismos envenenados. La Tierra, está cansada de ellos: ¡muéranse pues de una vez!»


Este superhombre no cree en las cosas que prometen las religiones después de la muerte, él sólo cree en lo real y en lo que puede ver. Es un ser que, ante todo, razona; aunque eso no quiere decir que no sienta. Este superhombre se deja llevar por sus pasiones y sus sentimientos, pero a su vez, se domina a sí mismo; no busca sólo el placer, esa sería la diferencia con "el último hombre" el último peldaño hacia el superhombre. Nietzsche contradice en esto totalmente a Platón y a Sócrates, los cuales consideraban totalmente necesario el control de las pasiones. Nietzsche considera a Sócrates como el culpable de la moral de rebaño de la sociedad occidental.

Nietzsche expone las ideas del superhombre en su libro Así habló Zaratustra.

NIETZSCHE Y LA TEORÍA DEL ETERNO RETORNO

El eterno retorno es una concepción filosófica del tiempo, planteada por primera vez en occidente por el estoicismo y planteaba una repetición del mundo en donde éste se extinguía para volver a crearse. Bajo esta concepción el mundo era vuelto a su origen por medio de la conflagración, donde todo ardía en fuego. Una vez quemado, se reconstruía para que los mismos actos ocurrieran una vez más en él.

Esta idea fue retomada después por Friedrich Nietzsche en su libro "Así habló Zaratustra".

En el "eterno retorno", como en una visión lineal del tiempo, los acontecimientos siguen reglas de causalidad. Hay un principio del tiempo y un fin... que vuelve a generar a su vez un principio. Sin embargo, a diferencia de la visión cíclica del tiempo, no se trata de ciclos ni de nuevas combinaciones en otras posibilidades, sino que los mismos acontecimientos se vuelven a repetir en el mismo orden, tal cual ocurrieron, sin ninguna posibilidad de variación. En su obra "La gaya ciencia", Nietzsche plantea que no sólo son los acontecimientos los que se repiten, sino también los pensamientos, sentimientos e ideas, vez tras vez, en una repetición infinita e incansable.

En "Así habló Zaratustra", el protagonista descubre esta visión del tiempo y queda desmayado por la impresión. Zaratustra despierta después de siete días de inconsciencia y sus animales lo halagan diciéndole que es el maestro del eterno retorno de lo mismo.

Sólo a través de la realización de que el "eterno retorno" incluye tanto los fracasos como los éxitos logra "despertar" del estado de trance en el que está, sabiendo que, aunque el Hombre vuelva a ser Mono, nuevamente Zaratustra aparecerá para predicar el Superhombre, nuevamente se dará cuenta de lo que es el "eterno retorno" y nuevamente despertará.

En general, se le considera únicamente desde el punto de vista cronológico, en el sentido de repetición de lo sucedido. Pocas veces es pensado como uno de los conceptos más poderosos de la filosofía moral de todos los tiempos:obra de modo que un horizonte de infinitos retornos no te intimide; elige de forma que si tuvieras que volver a vivir toda tu vida de nuevo, pudieras hacerlo sin temor. Nietzsche, en su teoría del eterno retorno, nos enseña sólo una cosa: el hombre logrará transformarse en el "Superhombre" cuando logre vivir sin miedo.

viernes, 23 de abril de 2010

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R.P.R

Friedrich Nietzsche

(Röcken, actual Alemania, 1844-Weimar, id., 1900) Filósofo alemán, nacionalizado suizo. Su abuelo y su padre fueron pastores protestantes, por lo que se educó en un ambiente religioso. Tras estudiar filología clásica en las universidades de Bonn y Leipzig, a los veinticuatro años obtuvo la cátedra extraordinaria de la Universidad de Basilea; pocos años después, sin embargo, abandonó la docencia, decepcionado por el academicismo universitario. En su juventud fue amigo de Richard Wagner, por quien sentía una profunda admiración, aunque más tarde rompería su relación con él.

La vida del filósofo fue volviéndose cada vez más retirada y amarga a medida que avanzaba en edad y se intensificaban los síntomas de su enfermedad, la sífilis. En 1882 pretendió en matrimonio a la poetisa Lou Andreas Salomé, por quien fue rechazado, tras lo cual se recluyó definitivamente en su trabajo. Si bien en la actualidad se reconoce el valor de sus textos con independencia de su atormentada biografía, durante algún tiempo la crítica atribuyó el tono corrosivo de sus escritos a la enfermedad que padecía desde joven y que terminó por ocasionarle la locura.
Los últimos once años de su vida los pasó recluido, primero en un centro de Basilea y más tarde en otro de Naumburg, aunque hoy es evidente que su encierro fue provocado por el desconocimiento de la verdadera naturaleza de su dolencia. Tras su fallecimiento, su hermana manipuló sus escritos, aproximándolos al ideario del movimiento nazi, que no dudó en invocarlos como aval de su ideología; del conjunto de su obra se desprende, sin embargo, la distancia que lo separa de ellos.
Entre las divisiones que se han propuesto para las obras de Nietzsche, quizá la más sincrética sea la que distingue entre un primer período de crítica de la cultura y un segundo período de madurez en que sus obras adquieren un tono más metafísico, al tiempo que se vuelven más aforísticas y herméticas. Si el primer aspecto fue el que más impacto causó en su época, la interpretación posterior, a partir de Heidegger, se ha fijado, sobre todo, en sus últimas obras.

R.P.R

domingo, 18 de abril de 2010






Alicia Segurado Gelado